Canto I.

 

Fuimos tan estúpidos en dejar morir a la última mujer.

Lo sabíamos

Lo sabía Trasvesti

Lo sabía Borracho empedernido

Lo sabía Hombre más lento del mundo

Lo sabía yo.

 

Sentados frente a la barra del heptopenúltimo bar, pasé y pienso que serví de la tripenúltima botella

Otro bar más vacío; nos quedan siete.

Cuando llegamos al pueblo, sumamos las raciones.

 

Inventario acá de aquí, ahora.

Lugar

Agua

Comida

Armas

Ocio

Abrigo

Drogas

El Pirata

48

13

2

3

10

160

Red Pub

17

2

3

2

4

70

La Fuente

56

4

1

1

7

120

La Sin Rival

4

2

1

5

2

300

La Occidental

78

7

3

2

4

180

Los Equipales

45

1

2

1

11

40

El Gallo de Oro

12

0

0

1

1

12

TOTAL

260

29

12

15

39

882

 

Eso fue lo que encontramos después de buscar en el interior de cientos de edificios abandonados y saqueados. Éramos rápidos, casi todos nacimos sin hogar propio. El borracho era el único que venía de Los últimos terratenientes de la tierra. Yo nací en Chanchonia; vengo del continente constituido por islas que simulan un archipiélago con forma de marrano. Es decir: se puede recorrer todo el cuerpo del marrano, siempre y cuando no te de miedo caminar sobre el mar. Este continente es vagabundo, por lo que durante mucho tiempo no fue registrado como parte de los mapas mundiales. Tuvo que venir la incorporación de los fenómenos estáticos y dinámicos a la cartografía en tiempo real, para comenzar a tener registros de nuestros bonitos litorales. Luego ya se hizo muy turístico, dicen. A mí, desde niño, me tocó vivir entre pura agua puerca. Eso sí, me hicieron con mucho amor, así que el odio siempre significó para mí, depredar catarsis; el miedo se convirtió en mi presa favorita. Si tengo que ser sincero, no recuerdo el nombre de todos mis hermanos y hermanas, o de todas mis madres, todos mis padres o amigos. En mis tiempos no existía eso. Sólo se trataba de nacer y darle un bocado al aire. Si eso funciona, libras la muerte; te das cuenta de la cagada de vicio que acabas de adoptar y no paras: respiras y respiras hasta llorar, escupes sangre y repites esto hasta calmarte. Algunas veces una teta caliente acerca su pezón a tu boca y aprendes a beber. Esto te reconforta y duermes. Sueñas por primera vez fuera de todo; solamente con vos. Después llegan el frío, el calor y sensaciones que descubren tus gustos. Yo nunca estuve totalmente de acuerdo con que dejáramos la costa por la montaña, pero me hice montañés.  

En mis tiempos, el alumbrado público no existía, así que cuando el sol se iba nos reuníamos en torno al fuego y decíamos lo que pensábamos. Una tía dijo algo interesante que me pareció loco pero posible, a nadie más le pareció posible, pero sí locamente interesante; así que decidimos que mi trabajo sería registrar la historia del potencial que la locura incomprendida desarrolla a primera vista.

 

PD. El abuso en el consumo de este producto es nocivo para la salud.